En medio de toda la religiosidad exacerbada por la reciente visita del Papa Benedicto XVI y mi molestia por la manera en que gastó el gobierno para darle más de lo mismo a un pueblo necesitado de tantas cosas, me di tiempo de reflexionar mis creencias.
Si bien mi educación temprana estuvo a cargo de escuelas católicas y tengo una familia que practica dicha religión, no soy una persona que crea ciegamente en nada sin antes razonarlo y quiero aclarar, si creo en Dios, no sólo lo creo, sé porque es algo palpable para mi que existe.
Lo que me hace automáticamente agnóstica. (aquí un link por si ignoran el término http://es.wikipedia.org/wiki/Agnosticismo )
Desde pequeña comprendí que había un ser supremo, sé bien cual es la sensación que eso conlleva, pero no me gustan sus prácticas, no me gusta ese ritual solemne de cada domingo, soy un ser espiritual o eso trato día con día, pero no funciono con ese chantaje de la imagen con un hombre ensangrentado, me conmueve más un encuentro real con una familia que sufre hambre, de un niño que no conoce la tranquilidad que debería ser inherente a su infancia, no puedo con tantas y tantas historias que se leen y escuchan del sufrimiento de las mujeres alrededor del mundo en el siglo XXI.
No soy la clase de persona que anda predicando lecciones de vida y no voy a comenzar ahora, sólo creo que la espiritualidad es algo de todos los días, es un poco de empatía con cada persona.
Para mi la religión es un carnaval de demostraciones... a ver quien da más, quien se sabe la biblia mejor, quien actúa de manera más santurrona enfrente de más personas, alguna vez oí que ese tipo de comportamientos sólo buscan tener aprobación, que la gente se sienta buena porque los demás ya vieron lo buena que es.
Tampoco puedo creer fervientemente en los santos, lo respeto claro, pero todo me lleva a un Dios, el mismo que permite que la gente se levante cada día, el mismo que me ha cuidado desde siempre y que suelo llamar "suerte", el mismo que me deja admirar y sorprenderme de cada cosa que me rodea.
jueves, 12 de abril de 2012
domingo, 11 de marzo de 2012
¿dónde quedó mi arte?
Hace más de un año que ni me paro por aquí, no soy ni la mitad de lo que solía ser entonces, las cosas que pasaron en ese tiempo van más allá de cualquier conteo anual enfatizado por la cursilería navideña contagiada, las cosas que pasaron llegaron a tocar, a destruir mis cimientos, los más profundos, los más "estables", las leyes que me rigieron por años, mis ambiciones, desenterraron los miedos que pisaba fuerte mientras avanzaba enfocada en mis objetivos, en un año la muerte tocó mi vida 2 veces, una más cercana que la otra, pero ambas fueron el recordatorio más claro del desperdicio que ha sido gran parte de mi vida, sigo en el lugar donde estaba cuando tenia 13 años, espero las mismas cosas, de las mismas personas, de mi, le debo tanto a mi niña, me debo todos mis sueños, cada día es un fracaso más grande que el anterior, en algún lugar de Gayosso dejé mi ambición, mi confianza, siempre supe que mi manera de hacer las cosas no era la mejor, pero había una, hoy no, me es más fácil recordar el funeral que situarme en un proceso creativo productivo, los límites son tan pequeños, he esperado años estar en una situación como la de ahora, con oportunidades como las de ahora, pero me adapto a la frustración. No te extraño tanto a ti querido primo mio, puedo hasta reprocharte tu tiempo y forma de largarte, pudiera reclamarte haber escogido mi tiempo de debilidad, me lamento no haber aprendido de ti esa maldita tenacidad "eterna", tu pinche felicidad simplista, esa horrible ligereza con la que digerías cualquier noticia por nefasta, triste, dolorosa, eso último es lo que más necesito ahora, hasta voy a mencionar lo molesta que me pone no sentirte cerca más, como aquellos días que todo era tan reciente...en que jodida mente retorcida es normal la idea de poder querer tanto a alguien con tantas posibilidades de asistir a su funeral? de verlo muerto? de llorarlo? Eras un cabrón, y lo lograste de nuevo, me refutas cada día de mi vida lo que se debe hacer, lo malo es que no me dices cómo...
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